Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki provocaron la muerte de cientos de miles de personas, y muchos más sucumbieron a enfermedades inducidas por la radiación en los años posteriores.
Hiroshima
Fallecimientos inmediatos: La explosión mató al instante entre 70.000 y 80.000 personas que se encontraban a pocos kilómetros del hipocentro.
Fallecimientos por radiación: En los días, semanas y meses siguientes, miles más fallecieron por síndromes agudos, leucemia y otros cánceres causados por la radiación. Las estimaciones varían entre 20.000 y 60.000 muertes adicionales.
Nagasaki
Fallecimientos inmediatos: La bomba provocó la muerte instantánea de aproximadamente 40.000 a 75.000 personas.
Fallecimientos por radiación: Al igual que en Hiroshima, muchas víctimas desarrollaron enfermedades relacionadas con la radiación, con un número estimado de muertes entre 15.000 y 45.000.
Estos datos son aproximados y dependen de las fuentes y metodologías utilizadas. Determinar con precisión cuántas muertes se deben exclusivamente a la radiación resulta complejo debido a la latencia de las enfermedades y a la dificultad de seguir a cada individuo expuesto.