Durante el mandato de Herbert Hoover (1929‑1933) Estados Unidos adoptó una política cautelosa frente al expansionismo de Japón. A continuación se resumen las principales medidas y su efectividad.
1. Pacto Kellogg‑Briand (1928)
Hoover apoyó este tratado internacional que renunciaba a la guerra como instrumento de política nacional. Sin embargo, carecía de mecanismos de aplicación y resultó ineficaz para frenar la agresión japonesa.
2. Doctrina Stimson (1932)
Tras la invasión de Manchuria, el secretario de Estado Henry Stimson declaró que EE. UU. no reconocería cambios territoriales obtenidos mediante la fuerza. La declaración fue mayormente simbólica, pues no se acompañó de acciones concretas.
3. Política de no reconocimiento
La administración rechazó reconocer a Manchukuo, el estado títere creado por Japón en Manchuria. La medida buscaba negar legitimidad al expansionismo, pero tuvo escaso impacto en la conducta japonesa.
4. Medidas económicas limitadas
Hoover se mostró reacio a imponer sanciones económicas severas por temor a empeorar las relaciones y arrastrar al país a un conflicto abierto. Se aplicaron algunas restricciones comerciales, pero resultaron insuficientes para disuadir a Japón.
5. Desarme naval
Estados Unidos participó en el Tratado Naval de Londres (1930), que pretendía limitar la flota de las potencias mayores, incluida Japón. La posterior militarización japonesa dejó al tratado sin efecto para detener su expansión.
En resumen, la estrategia de Hoover combinó diplomacia simbólica y medidas económicas modestas, pero no logró contener la agresión japonesa y contribuyó al deterioro de las relaciones bilaterales.