Contexto histórico
En el siglo XX, el Imperio ruso controlaba gran parte de Manchuria, sobre todo a través del Ferrocarril Oriental Chino (CER) y el Ferrocarril del Sur de Manchuria (SMR).
Intereses ferroviarios japoneses
Tras la guerra ruso‑japonesa (1904‑1905), Japón obtuvo el arrendamiento del SMR, considerándolo esencial para sus intereses económicos y políticos en la región.
Expansión de la influencia japonesa
Japón incrementó su presencia mediante inversiones, colonias y tropas, bajo el pretexto de proteger a sus ciudadanos y sus inversiones.
Detonantes inmediatos
Incidente de Mukden (18 de septiembre de 1931)
Una explosión en una sección del SMR cerca de Mukden (actual Shenyang) destruyó parte de la vía.
El ejército japonés respondió alegando legítima defensa y utilizó el suceso como excusa para ocupar rápidamente ciudades y recursos estratégicos de Manchuria.
Reacción china
El gobierno de Chiang Kai‑shek adoptó una política de no resistencia, centrado en la consolidación interna y evitando un conflicto directo con Japón. Esta postura generó críticas tanto dentro como fuera del país.
La Sociedad de Naciones investigó el caso y condenó la agresión japonesa, pero Japón ignoró sus resoluciones y siguió su expansión.
Escalada e invasión
Con su superioridad militar, Japón extendió su control sobre la mayor parte de Manchuria, estableciendo el estado títere de Manchukuo bajo el último emperador de la dinastía Qing, Pu‑yi.
La crisis aumentó la tensión entre Japón y las potencias occidentales, marcando un paso decisivo hacia la mayor expansión japonesa en Asia y, en última instancia, su participación en la Segunda Guerra Mundial.
Conclusión
La crisis de Manchuria reveló el militarismo japonés y la debilidad de la Sociedad de Naciones para impedir conflictos, constituyéndose como un punto de inflexión clave en la historia de Asia Oriental.