Efectos en la población de Hiroshima y Nagasaki
Las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima (6 de agosto de 1945) y Nagasaki (9 de agosto de 1945) provocaron una devastación sin precedentes. Además de la muerte y lesiones inmediatas, destruyeron viviendas, infraestructuras y dejaron secuelas de salud a largo plazo.
Hiroshima
La explosión, equivalente a 15.000 toneladas de TNT, arrasó aproximadamente 13 km². Se estima que 140.000 personas murieron al instante y otras 60.000 fallecieron en el primer año por la exposición a la radiación.
Nagasaki
Con una potencia aproximada de 21.000 toneladas de TNT, la bomba destruyó unos 8 km². Aproximadamente 74.000 personas murieron de forma inmediata y 35.000 más sucumbieron a los efectos radiológicos durante el primer año.
Efectos crónicos de la radiación
Los sobrevivientes, conocidos como hibakusha, han desarrollado diversas patologías a lo largo de los años:
- Mayor riesgo de cáncer: leucemia, cáncer de tiroides, pulmón, entre otros.
- Enfermedades cardiovasculares: incremento de la incidencia de enfermedades del corazón.
- Accidentes cerebrovasculares: mayor probabilidad de sufrir un derrame cerebral.
- Trastornos genéticos: los hijos de hibakusha presentan un riesgo elevado de anomalías congénitas.
La investigación sobre los efectos a largo plazo continúa, revelando nuevos datos sobre los riesgos para la salud de los hibakusha.