Resultados de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki
Destrucción inmediata: Las bombas mataron al instante a cientos de miles de personas en ambas ciudades. En el punto cero se registraron temperaturas superiores a 5 000 °F (≈2 760 °C).
Enfermedad por radiación: Muchos supervivientes fallecieron en las semanas y meses posteriores a causa de la radiación, presentando quemaduras, náuseas, vómitos, diarrea y hemorragias.
Aumento del riesgo de cáncer: Los hibakusha (sobrevivientes) afrontaron una mayor probabilidad de desarrollar leucemia, cáncer de tiroides y otros tumores a lo largo de su vida.
Defectos congénitos: Los hijos de los hibakusha mostraron tasas elevadas de anomalías de nacimiento y problemas de salud.
Consecuencias sanitarias a largo plazo: Además del cáncer, los sobrevivientes sufrieron trastornos psicológicos, enfermedades cardiovasculares y debilitamiento del sistema inmunitario.
Contaminación ambiental: El polvo radiactivo contaminó suelos, aguas y vegetación, alterando el ecosistema y la salud humana en la zona.
Impacto social: Los hibakusha fueron objeto de discriminación y estigmatización, lo que generó profundas repercusiones sociales y culturales.