Guerra de Corea
Después de la Segunda Guerra Mundial, Corea quedó dividida por el paralelo 38: la Unión Soviética ocupó el norte y Estados Unidos el sur. En 1950, Corea del Norte invadió al sur, y EE. UU. intervino para defender a Corea del Sur. El conflicto duró tres años y terminó en un empate, dejando la península aún dividida.
Estados Unidos tenía tres motivaciones principales para entrar en la guerra:
- Contener la expansión del comunismo en Asia. Si el norte conquistaba al sur, otros regímenes comunistas podrían sentirse alentados a atacar a sus vecinos.
- Impedir que la Unión Soviética obtuviera el control total de Corea, lo que le daría una ventaja estratégica en la Guerra Fría.
- Defender el derecho de Corea del Sur a la autodefensa frente a la agresión del norte.
Guerra de Vietnam
Tras la retirada francesa en 1954, Vietnam se dividió en dos estados: el norte, comunista, y el sur, prooccidental. En la década de 1950, el norte lanzó una campaña para reunificar el país bajo el comunismo. EE. UU. comenzó su intervención en 1965; el conflicto se prolongó hasta 1975, culminando con la victoria comunista y la instauración de un Estado socialista.
Los motivos estadounidenses fueron similares:
- Temor a la propagación del comunismo en el Sudeste Asiático; la caída de Vietnam podría desencadenar una reacción en cadena.
- Apoyo al derecho de Vietnam del Sur a defenderse de la agresión del norte.
- Preservar la imagen de potencia mundial; no intervenir se percibiría como debilidad y falta de compromiso con los aliados.
En ambos casos, la política de contención del comunismo y la defensa de aliados fueron los pilares de la decisión estadounidense.