
Richard Nixon, Antoine Coppolani, Fayard, 2012
Aquí se incluye un fragmento revelador, aunque anecdótico, del libro: https://brumes.wordpress.com/2013/10/26/nixon-liddy-et-the-watergate-excerpt-from-nixon-dantoine-coppolani/
Ya había escrito unas notas sobre Richard Nixon tras leer el excelente libro de Romain Huret. https://brumes.wordpress.com/2010/01/13/de-quoi-est-il-nixon-le-nom/
Cuatro años después sigo defendiendo lo que dije entonces, y repito, ligeramente modificado, su conclusión como introducción a esta reseña:
Un panorama de la historiografía francesa
A finales del siglo XX el conocimiento francés de la historia estadounidense se limitaba a breves resúmenes traducidos de obras estadounidenses, centrados en episodios emblemáticos: la Guerra de la Independencia, la Guerra Civil, la intervención en la Segunda Guerra Mundial y, por supuesto, el asesinato de J.F. Kennedy. Los especialistas franceses se ocupaban mayormente de relaciones internacionales; resultaba casi imposible encontrar estudios profundos sobre los Padres Fundadores, Andrew Jackson, la Era Dorada, los presidentes Theodore Roosevelt o Woodrow Wilson, o la posguerra. Sólo la prensa cubría de forma casi instantánea intervenciones internacionales o escándalos internos, pero sin la perspectiva histórica que exige la distancia temporal.
En los últimos quince años la situación ha mejorado notablemente. Las editoriales publican obras accesibles y rigurosas sobre la historia de EE. UU., como la biografía de Lyndon Johnson de Jacques Portes o los trabajos de jóvenes americanistas como Ndiaye, Huret y Coppolani. Una generación de investigadores anglófonos, dinámicos y serios ha alcanzado la madurez, rompiendo el monopolio de los estudios centrados exclusivamente en la política exterior o en traducciones escasas.
La biografía de Antoine Coppolani
La obra de Antoine Coppolani sobre Richard Nixon constituye, sin duda, un hito colosal: 980 páginas de texto, 3 500 notas y cientos de fuentes consultadas. El autor no solo recurrió a documentos de segunda mano y a los escritos de Nixon y sus colaboradores, sino que también se sumergió en los archivos desclasificados y en las cintas magnéticas del Richard Nixon Presidential Library and Museum de Yorba Linda, accesibles desde 2007. El resultado es una síntesis casi definitiva, actualizada y rigurosa. Fayard, tradicionalmente editora de biografías históricas, demuestra con este libro que sigue comprometida con el género.
Una carrera política singular
Nixon vivió treinta años intensos de la vida política estadounidense (1945‑1975): representante y senador de California, vicepresidente bajo Eisenhower, candidato presidencial tres veces y presidente durante cinco años. Desde el inicio del macartismo y el caso Alger Hiss hasta la caída de Watergate y la llamada “Presidencia imperial” de Schlesinger, su influencia fue tal que se habla de la “Era Nixon”. La imagen popular – una leyenda negra de engaños, mentiras y perjurio – no es casual. Desde Oliver Stone hasta Ron Howard, pasando por Andy Warhol y Philip Roth, Nixon ha sido el protagonista de una fascinante mitología que la democracia estadounidense necesitaba.
El enfoque de Coppolani
Coppolani mantiene una distancia crítica y equilibrada. Señala las indignidades morales del mandato (cobertura de Watergate, dilación en la guerra indo‑pakistaní, intervenciones en Chile, bombardeos en Camboya, etc.) sin omitir los logros (reconocimiento de la República Popular China, salida de Vietnam, políticas de desregulación, etc.). Se apoya en la abundante documentación dejada por Nixon y sus equipos, incluidas las grabaciones de la Oficina Oval, que el propio presidente ordenó conservar – una decisión que, paradójicamente, dejó pruebas irrefutables de sus actos.
El autor evita un análisis psicológico exhaustivo, pero ofrece anécdotas reveladoras que permiten comprender la complejidad del personaje. El tono es objetivo, dejando al lector la libertad de formarse su propio juicio.
Contradicciones de un enigma
Nixon fue un hombre de profundas ambivalencias. Solitario e introvertido, persiguió una carrera política “flamboyante”. Era impulsivo y a la vez táctico, leal y manipulador, desconfía de la élite de Harvard pero posee una cultura internacional comparable a la de las universidades Ivy League. Admiraba al idealista Woodrow Wilson mientras mostraba una inseguridad personal constante. En privado lanzó comentarios racistas, pero apoyó la lucha contra la segregación y promovió la acción afirmativa. Fue anticomunista, pero buscó la distensión con la URSS y reconoció a la “China roja”. Golda Meir lo describió como “el mejor amigo de Israel”, pese a su antisemitismo latente. Quería la paz y, sin embargo, provocó guerras.
Ejemplos ilustrativos
*Caso Hiss‑Alger*: Coppolani muestra que Nixon no persiguió a Alger Hiss por paranoia infundada, sino por una perspicacia y tenacidad que le permitieron distinguir objetivos reales de los excesos de la caza de brujas anticomunista. La investigación ayudó a consolidar su posición dentro del Partido Republicano y a presentarlo como un candidato a vicepresidente equilibrado para Eisenhower en 1952.
*Chile*: Desde 1969 el gobierno de Nixon intentó obstaculizar el proceso socialista de Allende mediante la manipulación del precio del cobre, financiamiento de la oposición cristiano‑demócrata, presión sobre la deuda y estrechos contactos con el ejército. Aunque la CIA no ordenó directamente el golpe del 11 de septiembre de 1973, la política estadounidense creó las condiciones para el derrocamiento y no mostró ninguna indignación moral ante los crímenes de la junta de Pinochet.
*Pakistán y la guerra de Bangladesh*: La intervención de EE. UU. bajo Nixon fue criticada por su escasa sensibilidad humanitaria durante la guerra de independencia de Bangladesh.
*Medio Oriente*: La política de Nixon generó una gran popularidad en el mundo árabe y, a la vez, facilitó los primeros pasos del proceso de paz entre Egipto e Israel.
*Camboya y Vietnam del Norte*: Los bombardeos estadounidenses devastaron la población civil camboyana, mientras que la negociación de los Acuerdos de París en 1972 logró una victoria militar‑diplomática de corta duración.
*Política interior*: Se relajó la disciplina presupuestaria, se abandonó la convertibilidad del dólar, se impulsó la acción afirmativa y se racionalizaron los grandes proyectos de Johnson.
Watergate
El fragmento citado en la nota anterior basta para ilustrar el clima político y moral del “robo de tercera orden” que Nixon describió. Su responsabilidad no radica tanto en el asalto mismo, sino en la serie de manipulaciones y encubrimientos que siguieron, revelados por las propias grabaciones de la Casa Blanca.
Valoración final
La presidencia de Nixon fue tan ambivalente como el hombre que la dirigió. Liberales como Krugman pasarán por alto su intento de reforma del Seguro Social; realistas como Kissinger subestiman su aporte estratégico; conservadores lamentan su dureza ante el caos de 1967‑68; la comunidad afro‑americana reconoce sus esfuerzos de integración. Sin embargo, todos coinciden en que Nixon fue, pese a sus contradicciones, uno de los peores estadistas que ha ejercido el poder en EE. UU. en los últimos sesenta años.
Coppolani logra representar la complejidad de Nixon con gran maestría, mostrando tanto sus sombras como sus luces. Los únicos defectos del libro son estructurales: los capítulos presidenciales (VII‑XI) están organizados temáticamente, lo que obliga a saltar repetidamente entre 1969 y 1974, y algunas traducciones presentan fórmulas torpes que dificultan la lectura. Son fallos menores frente a la calidad y la profundidad de una obra que merece la máxima atención de los amantes de la historia.
