Una ambiciosa producción de la década de 1950
En la época en que los efectos de maquillaje y los trucos visuales aún estaban en pañales, Howard Hughes apostó por una epopeya histórica: The Conqueror. Dirigida por Dick Powell y protagonizada por John Wayne, Susan Hayward y Pedro Armendáriz, la película pretendía presentar al legendario caudillo mongol Genghis Khan con un actor de la talla de Wayne.
Rodaje en el desierto de Utah
Para recrear la estepa mongola, el equipo se instaló en el árido desierto de Utah. No había escenas de acción particularmente peligrosas y, al terminar el rodaje, el elenco y el personal abandonaron el lugar sin contratiempos aparentes.
Un contaminante invisible
Sin que nadie lo supiera, en el vecino estado de Nevada se estaban realizando pruebas nucleares secretas. La nube radiactiva generada por esas detonaciones se desplazó hasta el área donde se había filmado The Conqueror, exponiendo a varios miembros del reparto y del equipo a niveles peligrosos de radiación.
Consecuencias mortales
Los estudios posteriores revelaron que, de los 91 integrantes del proyecto que desarrollaron cáncer, muchos fallecieron a causa de la enfermedad. Entre ellos estaban John Wayne y Susan Hayward; Pedro Armendáriz, al enterarse de su diagnóstico, se quitó la vida. Estas cifras superan con creces la probabilidad estadística de cáncer en una población comparable que no estuvo expuesta a la radiación.
El legado de una película maldita
El fracaso de taquilla de The Conqueror y el drama sanitario que siguió le valieron el sobrenombre de "película maldita". Curiosamente, el relato salió a la luz gracias a la reseña del libro noir Lethal as a Solo de Charlie Parker, recomendado para los amantes del género.
