Colonización española en América
La colonización española en el continente americano transformó profundamente las estructuras políticas, económicas y religiosas de las sociedades preexistentes. Los conquistadores introdujeron el catolicismo, el castellano y una nueva organización social y productiva.
A su vez, llevaron a Europa productos desconocidos como la papa, el maíz y el chocolate, ampliando de forma irreversible los límites del mundo conocido.
Motivaciones de la ocupación
Tras la conquista, la Corona necesitaba afianzar su dominio sobre los nuevos territorios para legitimar su poder, abrir mercados y expandir la fe católica. El poder político garantizaba la difusión del cristianismo, mientras la Iglesia legitimaba la apropiación de tierras. La burguesía, por su parte, financiaba la extracción de riquezas en nombre del rey.
El instrumento que regulaba estas relaciones era la capitulación, documento que establecía los deberes y aportes de la Corona y de los particulares en la empresa colonial, incluyendo capital, condiciones de la expedición y cuotas de financiación.
Economía de las colonias españolas

Al llegar a América, los españoles encontraron poblaciones organizadas bajo leyes ancestrales. Además de sus propias normas, como la encomienda, adoptaron costumbres locales, entre ellas la mita, para explotar la mano de obra indígena.
La encomienda
Institución heredada de Castilla, la encomienda permitía al encomendero (noble español) cobrar tributos en forma de trabajo o bienes a una comunidad indígena a cambio de evangelizarla, protegerla y atender sus necesidades. Aunque inicialmente era temporal, los abusos generaron protestas de órdenes religiosas y, décadas después, intentos de la Corona por abolirla, provocando revueltas como la liderada por Bartolina Sisa en la actual Bolivia.
La mita
En el Virreinato del Perú, los colonizadores reutilizaron la mita, un sistema inca de servicio obligatorio, para obligar a los indígenas a trabajar en minas de plata durante un año. Aunque la normativa establecía períodos breves de trabajo, en la práctica las condiciones extremas causaron la muerte de muchos trabajadores.
Administración del Imperio español en América

Para gobernar el extenso territorio conquistado, la Corona creó inicialmente dos virreinatos: el de Nueva España y el del Perú, además de capitanías generales como Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo. Estas entidades eran extensiones del Reino de España.
Instituciones clave
- Casa de Contratación: registraba a los colonos, sus mercancías y documentos de navegación; su sede pasó de Sevilla a Cádiz.
- Consejo de Indias: asesoraba al rey en asuntos judiciales, económicos y militares del Nuevo Mundo.
- Audiencias reales: tribunales de justicia en los virreinatos.
- Virreinatos y capitanías generales: tras las reformas de Carlos III, los virreinatos se subdividieron y se crearon nuevas capitanías para mejorar la gestión.
Virreinatos: territorios extensos y rentables gobernados por un virrey (Nueva España, Perú, Nueva Granada y la Plata).
Capitanías generales: zonas de mayor conflicto o vulnerables a ataques piratas (Guatemala, Cuba, Venezuela, Chile, Santo Domingo y Puerto Rico).
Cargos políticos
- Virrey: máxima autoridad en el virreinato, nombrado directamente por el rey.
- Capitán General: jefe de una capitanía general.
- Gobernadores: asistían al virrey o capitán general en la administración local.
- Cabildo: consejo municipal formado por propietarios, clérigos y personas destacadas.
Sociedad en las colonias hispanoamericanas

La estratificación social se basaba en la raza y el lugar de nacimiento. Con el tiempo, los mestizajes y la importancia del origen geográfico modificaron este esquema.
Chapetones
Los recién llegados de España ocupaban los cargos más altos (virrey, capitán general, obispos). Sus hijos nacidos en América eran considerados criollos y no heredaban automáticamente esos privilegios.
Criollos
Descendientes de españoles nacidos en América. Aunque no podían acceder a los puestos más altos, participaban en los cabildos y desempeñaban profesiones como abogados, comerciantes, encomenderos y agricultores.
Esclavos africanos
Traídos por comerciantes ingleses y portugueses con la participación de inversores españoles, los esclavos trabajaban en plantaciones de caña, tabaco, cacao y algodón, principalmente en el Caribe. Su presencia era menor en el Virreinato del Perú y casi inexistente en la región del Río de la Plata.
Población indígena
La colonización supuso la desaparición de muchas formas de vida autóctonas. Los indígenas fueron forzados a trabajar en minas y en la agricultura, adoptaron el castellano y el catolicismo, aunque mantuvieron algunas creencias sincréticas.
Mestizaje
El mestizo surgía de la unión entre español e indígena; con el tiempo, también se mezclaron africanos y europeos, generando categorías como mulato, zambo, morisco, entre otras. El estatus de cada individuo dependía de su apariencia y de su grado de asimilación cultural.
Territorios colonizados por España
Los dominios españoles en América incluían: Uruguay, Paraguay, Bolivia, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Panamá, Honduras, Cuba, República Dominicana, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y México.
También se asentaron en islas del Caribe que luego pasaron a otras potencias (Jamaica, Trinidad y Tobago, Guadalupe, San Cristóbal y Nieves).
Gran parte del actual territorio de los Estados Unidos perteneció al Virreinato de Nueva España, abarcando los actuales estados de California, Texas, Florida, Nevada, Colorado, Utah, Arizona, Oregon, Nuevo México, Washington y partes de Idaho, Montana, Wyoming, Kansas, Oklahoma y Luisiana.