Benjamin Franklin nunca ejerció como albañil. Desde joven se dedicó a la imprenta, y más adelante se destacó como científico, diplomático, escritor y político.
Su trayectoria profesional abarcó la publicación de periódicos, experimentos sobre la electricidad y la participación en la fundación de instituciones clave de los Estados Unidos, pero la albañilería nunca formó parte de su vida laboral.