En efecto, a muchos soldados del Ejército Continental se les concedieron parcelas de tierra como forma de compensación por su labor en la recién nacida República. La Ordenanza de Tierras de 1776, aprobada por el Congreso Continental, reservó extensiones del Territorio Noroeste (actual Ohio, Indiana, Illinois, Michigan y Wisconsin) para quienes sirvieron en el ejército.
Características de las concesiones
Las adjudicaciones solían ser de 100 acres para los soldados rasos y de 300 acres para los oficiales, aunque la cantidad exacta dependía del rango y del tiempo de servicio.
Procedimiento y controversias
El proceso no estuvo exento de críticas. Algunos veteranos consideraron que el valor de la tierra no correspondía al de su servicio, y otros se quejaron de la lentitud y complejidad del trámite. Aun así, la mayoría recibió favorablemente estas tierras, lo que favoreció el reclutamiento.
Impacto en el desarrollo de EE. UU.
Los beneficiarios se establecieron en el Territorio Noroeste, fundando comunidades y explotaciones agrícolas. Así, la medida contribuyó a crear una nueva clase de propietarios que influyó decisivamente en la política y la economía del país.
Datos adicionales
- La Ordenanza de 1776 destinó 150,000 acres a los soldados del Ejército Continental.
- Las tierras se organizaban en municipios de seis millas cuadradas, divididos en 36 secciones de una milla cuadrada cada una.
- Los soldados con al menos tres años de servicio obtenían la concesión completa de 100 acres; los que sirvieron menos recibían una parte proporcional.
- Los oficiales recibían mayores extensiones, según su rango.
- Se requería el pago de una pequeña tarifa, habitualmente 1 USD por acre, para formalizar la adjudicación.
- El trámite podía tardar varios años después del alta del soldado.
A pesar de los obstáculos, las tierras otorgadas fueron un reconocimiento valioso que estimuló la incorporación al Ejército Continental y jugó un papel esencial en la expansión y consolidación de los Estados Unidos.