Las duras condiciones de vida en las trincheras provocaron varias enfermedades graves entre los combatientes.
Pie de trinchera
El pie de trinchera aparecía por la exposición prolongada a la humedad y la falta de higiene. Los pies se inflamaban, enrojecían y dolían; en casos extremos podía producirse necrosis y gangrena.
Fiebre de trincheras
Transmitida por las picaduras de piojos corporales que proliferaban en el ambiente insalubre, la fiebre de trincheras provocaba fiebre alta, debilidad, cefalea y dolores articulares.
Disentería
Esta enfermedad diarréica, causada por la escasa sanidad y el consumo de alimentos o agua contaminados, dejaba a los soldados deshidratados y extremadamente debilitados.