Industrialización creciente
Entre 1820 y 1860 los Estados Unidos experimentaron un rápido crecimiento industrial que cambió radicalmente el rostro de sus pueblos y ciudades.
Se fundaron fábricas y molinos, lo que provocó la concentración de trabajadores en los centros urbanos. La introducción de nuevas tecnologías, como la máquina de vapor y el telégrafo, aceleró este proceso y redefinió el paisaje urbano.
Industrias clave —textil, hierro y acero— se expandieron rápidamente, generando un impacto profundo en la economía, la sociedad y la vida cotidiana de los habitantes de las ciudades.