Al concluir la Guerra Civil, los veteranos de la Unión siguieron caminos muy distintos según su salud, oportunidades y decisiones personales.
Regresaron a sus hogares y a la vida civil
Muchos soldados pudieron reincorporarse a sus familias y trabajos cuando sus heridas no fueron graves o cuando contaban con la atención médica necesaria para recuperarse.
Recibieron atención médica por sus heridas
Quienes sufrieron lesiones graves fueron atendidos en los numerosos hospitales creados específicamente para veteranos de la Guerra Civil, donde recibieron cuidados y rehabilitación.
Continuaron en el Ejército regular
El Ejército permanente se había expandido enormemente durante el conflicto y siguió creciendo durante la Reconstrucción y los posteriores enfrentamientos con tribus nativas americanas; varios soldados optaron por permanecer en servicio.
Aprovecharon la Ley de Homestead de 1862
Muchos veteranos se beneficiaron de la Ley de Homestead, que concedía tierras públicas a los colonos. Los exsoldados de la Unión gozaban de acceso preferencial a esas parcelas.
Enfrentaron dificultades de readaptación
Otros encontraron obstáculos al volver a la vida civil: escasez de empleo, problemas económicos y el peso de los recuerdos de la guerra dificultaron su reintegración.