Armas de fuego
Mosquetes
Los mosquetes fueron el arma de fuego más común en la Guerra Civil. Eran armas largas y pesadas que disparaban un solo tiro antes de recargar. Tenían buena precisión a corta distancia, pero su carga era lenta, lo que los hacía poco eficaces en combates cuerpo a cuerpo.
Rifles
Los rifles, más avanzados que los mosquetes, disponían de cañón estriado que imprimía un giro a la bala, aumentando su precisión. Aunque eran más exactos, su fabricación resultaba más costosa.
Pistolas
Las pistolas eran armas de cañón corto utilizadas como armas secundarias por la caballería y algunos soldados de infantería. Si bien eran menos precisas que los mosquetes y rifles, su tamaño compacto permitía llevarlas con facilidad y disparar rápidamente.
Armas de apoyo
Artillería
Los cañones de artillería eran piezas de gran calibre empleadas para lanzar proyectiles explosivos o metralla. Resultaban extremadamente efectivas para desorganizar formaciones enemigas y destruir fortificaciones.
Espadas y bayonetas
En los combates a corta distancia se usaban espadas y bayonetas. Las espadas eran típicas de la caballería, mientras que las bayonetas se fijaban al cañón de mosquetes y rifles, convirtiéndolos en armas cuerpo a cuerpo.
Impacto de la tecnología armamentista
El desarrollo de nuevas armas y tácticas transformó la forma de librar la guerra. La Guerra Civil marcó el auge de la guerra industrial, con fábricas que producían masivamente armas y municiones, lo que influyó decisivamente en el curso del conflicto.