En abril de 1917 los Estados Unidos declararon la guerra a Alemania, poniendo fin a años de neutralidad. La decisión se basó en una combinación de factores políticos, económicos y estratégicos.
1. Guerra submarina ilimitada
En febrero de 1917 el gobierno alemán reanudó la política de guerra submarina ilimitada, que autorizaba a los U‑boat a hundir cualquier embarcación, incluso civiles, sin previo aviso. El ataque a buques estadounidenses provocó la muerte de ciudadanos y generó una fuerte presión pública para responder.
2. El telegrama Zimmermann
En enero de 1917 los británicos interceptaron un mensaje enviado por el secretario de Relaciones Exteriores alemán, Arthur Zimmermann, al embajador en México. El telegrama ofrecía a México una alianza contra EE. UU. a cambio de la recuperación de territorios perdidos (Texas, Nuevo México y Arizona). La revelación del telegrama enfureció a la opinión pública estadounidense y alimentó el sentimiento bélico.
3. Intereses económicos
Estados Unidos mantenía estrechos lazos financieros con Gran Bretaña y Francia. Los Aliados habían contraído préstamos por miles de millones de dólares y dependían del crédito y suministros estadounidenses. Una derrota aliada habría significado enormes pérdidas financieras para el país.
4. Diferencias ideológicas
El modelo democrático estadounidense contrastaba con la monarquía y el autoritarismo de la Alemania imperial. La defensa de la democracia y la oposición al expansionismo alemán se convirtieron en argumentos de peso en el debate interno.
5. Opinión pública
Al principio la población estaba dividida, pero sucesos como el hundimiento del Lusitania en 1915 y la difusión del telegrama Zimmermann cambiaron la percepción, generando mayor apoyo al ingreso al conflicto.
En conjunto, estos factores impulsaron a EE. UU. a abandonar la neutralidad, proteger sus intereses y contribuir a la victoria de los Aliados.