Historia de América del Norte

Woodrow Wilson, el 28.º presidente de EE. UU., defensor de la paz y creador de la Sociedad de Naciones

Wilson antes de la presidencia

Woodrow Wilson nació en Staunton, Virginia, en 1856, hijo de Joseph Ruggles Wilson, ministro presbiteriano, y de Jessie Woodrow. Provenía de una familia profundamente calvinista; su padre fundó la Iglesia Presbiteriana en los Estados Unidos.

A pesar de haber sufrido dificultades de aprendizaje y de presentar rasgos de dislexia, Wilson se destacó académicamente. Se graduó en 1879 de la Universidad de Princeton y obtuvo su doctorado en historia y derecho en la Universidad Johns Hopkins en 1886, convirtiéndose en el primer presidente de EE. UU. con un Ph.D.

Después de ejercer brevemente como abogado en Atlanta, se dedicó a la enseñanza. Regresó a Princeton como profesor en 1890, fue nombrado decano de la Facultad de Filosofía y Letras y, en 1902, asumió la presidencia de la universidad, cargo que ocupó hasta 1910.

En 1910, el Partido Demócrata lo eligió gobernador de Nueva Jersey. Dos años después, ganó la nominación presidencial demócrata en 1912, beneficiándose de la división del voto entre Theodore Roosevelt y William Howard Taft, y se convirtió en el 28.º presidente de los Estados Unidos.

Presidencia (1913‑1921)

Woodrow Wilson, el 28.º presidente de EE. UU., defensor de la paz y creador de la Sociedad de Naciones

El mandato de Wilson coincidió con una época de gran convulsión mundial.

En América, intervino en la Revolución Mexicana y, en 1915, envió tropas a Haití, continuando la política imperialista iniciada por Theodore Roosevelt. Su diplomacia se describió como “diplomacia misionera”, distinta de la “diplomacia del dólar” de William Taft.

En 1914 estalló la Primera Guerra Mundial. Inicialmente, EE. UU. mantuvo la neutralidad bajo la Doctrina Monroe. Sin embargo, después del hundimiento del Lusitania y la guerra submarina ilimitada alemana, Wilson declaró la guerra a Alemania en 1917, argumentando que el conflicto era una lucha por la paz, la democracia y los derechos humanos.

Durante la guerra, Wilson propuso catorce puntos de paz que buscaban:

  1. Transparencia en las negociaciones y el fin de la diplomacia secreta.
  2. Libertad de los mares.
  3. Eliminación de barreras arancelarias y establecimiento de relaciones comerciales equitativas.
  4. Desarme.
  5. Trato justo a los pueblos colonizados.
  6. Autodeterminación para los pueblos de Rusia.
  7. Restauración de la soberanía belga.
  8. Devolución de Alsacia‑Lorena a Francia.
  9. Reajuste de las fronteras italianas.
  10. Autonomía étnica dentro del Imperio austrohúngaro.
  11. Garantía de independencia para los países balcánicos.
  12. Autonomía para los pueblos bajo dominio otomano.
  13. Independencia de Polonia.
  14. Creación de una organización internacional de paz.

Aunque Wilson presentó estos principios en la Conferencia de Paz de París, los gobiernos británico y francés impusieron condiciones duras a Alemania en el Tratado de Versalles, lo que generó tensiones posteriores.

El punto final de sus propuestas fue la fundación de la Sociedad de Naciones, una organización destinada a prevenir futuros conflictos. Sin embargo, el Congreso estadounidense rechazó su incorporación, y Estados Unidos nunca se convirtió en miembro.

Wilson también autorizó la intervención aliada en la Siberia rusa (1918‑1920) y apoyó acciones contra el nuevo gobierno bolchevique, lo que contrastó con su retórica anti‑socialista.

Evaluación personal

Woodrow Wilson, el 28.º presidente de EE. UU., defensor de la paz y creador de la Sociedad de Naciones

Wilson combinó una visión idealista con una práctica política prudente. Sus catorce puntos reflejan un sueño de un orden mundial más justo, pero su capacidad para comprometerse con la realidad le permitió evitar crisis internas y posicionar a EE. UU. como una potencia emergente tras la guerra.

Algunos lo consideran un idealista frustrado que no logró materializar todas sus aspiraciones; otros lo ven como un estadista eficaz que supo equilibrar ideales y pragmatismo. En cualquier caso, su legado como promotor de la paz y creador de la Sociedad de Naciones lo sitúa entre los presidentes más influyentes de la historia estadounidense, comparable en impacto a Abraham Lincoln.

En resumen, Woodrow Wilson fue, sin duda, un presidente que amó la paz.