Reacción del Norte
La mayor parte de los norteños condenó la incursión de John Brown en Harpers Ferry, considerándola un intento violento y equivocado de provocar una rebelión de esclavos. Temían que el episodio intensificara aún más las tensiones entre el Norte y el Sur.
Sin embargo, algunos sectores abolicionistas del Norte elogiaron a Brown como mártir de la causa antiesclavista; su acción avivó el sentimiento antiesclavista en la región.
Reacción del Sur
En el Sur la reacción fue casi unánime: la incursión se percibió como un acto de terrorismo y una afrenta a su estilo de vida. Exigieron castigos severos para Brown y pidieron al gobierno federal medidas para evitar futuros ataques.