Contexto histórico
En 1917, Estados Unidos abandonó su posición neutral y se unió a la Primera Guerra Mundial. La decisión se tomó después de que Alemania anunciara la guerra submarina sin restricciones en el Atlántico, lo que puso en grave peligro el comercio y los buques estadounidenses.
Los ataques a la flota mercante estadounidense, entre ellos el hundimiento del Lusitania en 1915 y la posterior intensificación de la campaña submarina, generaron una fuerte presión pública y política para entrar en conflicto.