Apoyo del Norte a las tarifas
El Norte respaldaba en general las tarifas porque encarecían los productos importados, lo que protegía a los fabricantes norteños de la competencia extranjera. Esta protección fomentaba la creación de empleos y dinamizaba la economía regional.
Además, los aranceles generaban ingresos para el gobierno federal, que se destinaban a obras de infraestructura como carreteras y canales, proyectos que beneficiaban directamente al Norte.
Resistencia del Sur a las tarifas
En contraste, el Sur se oponía firmemente a los aranceles, pues encarecían la compra de bienes manufacturados del Norte. Este costo adicional afectaba especialmente a los plantadores sureños, que dependían de productos importados para el funcionamiento de sus plantaciones.
Las tarifas también disminuían la demanda europea de los productos agrícolas del Sur, reduciendo los precios que los agricultores recibían por sus cosechas.
Las tarifas y el estallido de la Guerra Civil
El conflicto sobre los aranceles fue una de las causas fundamentales de la Guerra Civil. En 1861, los estados del Sur se separaron de la Unión y formaron los Estados Confederados de América, citando entre sus motivos la oposición a las tarifas.
La guerra finalizó en 1865 con la victoria de la Unión.
Consecuencias posteriores
Tras el conflicto, los aranceles se elevaron aún más, lo que siguió protegiendo la industria norteña y estimulando el crecimiento económico de los Estados Unidos.