La Guerra Civil estadounidense (1861‑1865) enfrentó a la Unión, compuesta por los estados del norte, contra la Confederación del sur. La decisión de luchar se basó en varios motivos políticos, morales y económicos.
Preservar la unión nacional
El objetivo principal de la Unión era mantener los Estados Unidos como una nación indivisible, defender la Constitución y evitar la secesión de los estados del sur.
Eliminar la esclavitud
Aunque al principio la abolición no era la causa principal, la emisión de la Proclamación de Emancipación en 1863 convirtió la lucha contra la esclavitud en un imperativo moral y estratégico.
Intereses económicos del norte
El modelo económico del Norte era industrial y dependía del trabajo libre, mientras que el Sur se sustentaba en la agricultura basada en esclavos. Preservar la unión y acabar con la esclavitud protegía los intereses comerciales e industriales del norte.
Defensa de la supremacía constitucional y federal
La Unión defendía que ningún estado tenía derecho a separarse y que la autoridad federal era suprema, tal como establece la Constitución.
Conservar la identidad nacional
Se buscaba evitar la fragmentación del país y la creación de dos naciones distintas, manteniendo un sentido de unidad y pertenencia entre los estadounidenses.
Proteger los territorios occidentales
El Norte temía que la expansión de la esclavitud hacia los territorios occidentales alterara el equilibrio político en el Senado y dificultara la incorporación de nuevos estados libres.