El llamado “dólar de peltre” de la moneda continental acuñado en 1776 nunca llegó a circular y, de hecho, no existe como pieza auténtica de la moneda continental.
En su lugar, se produjeron algunos tokens de peltre en tiradas extremadamente limitadas, principalmente como recuerdos del evento o como protesta por la escasez de metales preciosos. Estos tokens, aunque pueden resultar curiosos para coleccionistas, no poseen el mismo valor que una nota continental auténtica del mismo estado de conservación.