Orígenes de la esclavitud
La práctica de la esclavitud aparece ya en las primeras civilizaciones de la historia, como Mesopotamia, el Antiguo Egipto, la Grecia clásica y el Imperio romano. En esos contextos, los esclavos eran prisioneros de guerra, deudores o personas nacidas en condición servil.
Expansión y sistematización
Sin embargo, la esclavitud no alcanzó una escala verdaderamente global y estructurada hasta los siglos XVI al XIX, periodo en que los imperios coloniales europeos —España, Portugal, Francia, Holanda y Gran Bretaña— establecieron redes de comercio transatlántico. Este comercio movilizó a millones de africanos hacia América, donde fueron forzados a trabajar en plantaciones, minas y otras actividades productivas.
Impacto histórico
Durante este lapso, la esclavitud se convirtió en un pilar económico de las colonias y dejó profundas huellas sociales, culturales y demográficas que aún se perciben en la actualidad.