Entornos habitados por los cazadores-recolectores
Los cazadores-recolectores se adaptaron a una gran variedad de ecosistemas, desde sabanas abiertas y densas selvas hasta áridos desiertos.
Su modo de vida nómada les obligaba a desplazarse continuamente en busca de alimentos y agua, estableciendo campamentos temporales según la disponibilidad de recursos.
En muchos casos, también aprovecharon refugios naturales como cuevas y abrigos rocosos para protegerse de las inclemencias climáticas.