Primera Guerra Mundial
Ley de Espionaje de 1917
Esta ley tipificó como delito interferir con operaciones militares o difundir información falsa que pudiera obstaculizar el esfuerzo bélico. Sirvió para procesar a quienes expresaban opiniones anti‑guerra o criticaban al gobierno.
Schenck contra Estados Unidos (1919)
En este caso, la Corte Suprema confirmó la condena de un socialista que distribuía folletos contra el reclutamiento, al considerar que su discurso constituía un «peligro claro y presente» para la seguridad nacional. Sentó un precedente que justificó la restricción de la libertad de expresión en tiempos de conflicto.
Ley de Sedición de 1918
Ampliación de la Ley de Espionaje, prohibía decir o escribir cualquier cosa “desleal, profana, difamatoria o abusiva” sobre el gobierno, la bandera o las fuerzas armadas. Condujo al enjuiciamiento de numerosos socialistas, pacifistas y otras voces críticas.
Segunda Guerra Mundial
Internamiento de japoneses
El Decreto Ejecutivo 9066, firmado por el presidente Franklin D. Roosevelt en 1942, autorizó la reubicación forzada de más de 120 000 japoneses‑americanos de la costa oeste a campos de internamiento, sin importar su ciudadanía ni lealtad.
Ley Smith de 1940
Tipificó como delito abogar por la subversión violenta del gobierno estadounidense. Fue utilizada para perseguir a miembros del Partido Comunista y a otros grupos de izquierda, aun cuando sus palabras no representaran una amenaza inmediata.
Programas de lealtad
Durante la guerra, el Estado instauró sistemas de lealtad para examinar a empleados federales y a trabajadores de la industria de defensa. Basados en criterios vagos, provocaron el despido de miles de personas por sospechas infundadas o meras insinuaciones.
Estos episodios evidencian cómo, en momentos de crisis nacional, el gobierno de EE. UU. adoptó medidas que restringieron derechos fundamentales para silenciar la disidencia y preservar la cohesión social.