Estados Unidos mantiene una relación compleja y a menudo tensa con Irak desde principios de la década de 1980. A continuación, se presentan los hitos más relevantes de esa interacción.
Cronología de la relación EE. UU.–Irak
1980‑1988: Guerra Irán‑Irak
Durante el conflicto entre Irán e Irak, EE. UU. apoyó al gobierno iraquí, suministrándole asistencia financiera y equipo militar para contrarrestar a Irán.
1990‑1991: Guerra del Golfo
En 1990, Irak invadió Kuwait. La coalición liderada por EE. UU. respondió con una campaña militar que expulsó a las fuerzas iraquíes y restauró la soberanía kuwaití.
1991‑2003: Sanciones de la ONU
Tras la Guerra del Golfo, el Consejo de Seguridad de la ONU impuso sanciones económicas y de armamento a Irak para impedir el desarrollo de armas de destrucción masiva. Estas restricciones permanecieron vigentes hasta la invasión de 2003.
2003: Invasión liderada por EE. UU.
En marzo de 2003, EE. UU. y sus aliados invadieron Irak bajo la premisa errónea de que el régimen de Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva. La operación derrocó al dictador y desencadenó una larga fase de conflicto interno.
2003‑2011: Ocupación estadounidense
Durante este periodo, fuerzas militares estadounidenses mantuvieron una presencia de ocupación, combatiendo a insurgentes, grupos sectarios y al surgimiento del Estado Islámico, mientras intentaban reconstruir instituciones iraquíes.
2011‑presente: Presencia militar limitada
Tras la retirada oficial de la mayoría de las tropas en 2011, EE. UU. conserva un contingente reducido que asesora y apoya al gobierno iraquí, principalmente en operaciones contra el terrorismo y en entrenamiento de fuerzas locales.
La intervención estadounidense en Irak sigue siendo objeto de debate; muchos críticos sostienen que la invasión fue innecesaria y que ha contribuido a la inestabilidad regional.