Andrew Johnson y el desafío de la posguerra
Abraham Lincoln y John F. Kennedy comparten curiosidades, pero la más sorprendente es que ambos fueron asesinados mientras ejercían el cargo y que sus vicepresidentes se llamaron Johnson. Después del asesinato de Lincoln, el entonces vicepresidente Andrew Johnson asumió la presidencia.
Un presidente procedente del Sur

Andrew Johnson nació el 29 de diciembre de 1808 en Raleigh, Carolina del Norte. Huérfano a los tres años, fue criado por su tía en una familia muy pobre y aprendió a leer y escribir de forma autodidacta. En su adolescencia se mudó a Tennessee, donde trabajó como aprendiz de sastre y, a los 19 años, se casó con Eliza McCardle, con quien tuvo cinco hijos.
Su carrera política comenzó en la ciudad de Greeneville, donde fue elegido alcalde en 1829. Gracias al apoyo del Partido Demócrata, pasó a la Cámara de Representantes de Tennessee, luego al Senado estatal y, finalmente, al Congreso de los Estados Unidos, consolidándose como una figura influyente del Sur.
Dueño de esclavos
Como muchos propietarios sureños de la época, Johnson poseía al menos un esclavo negro. Sin embargo, su relación con la causa abolicionista era ambivalente: Lincoln lo eligió como vicepresidente para representar al Sur y facilitar la reconciliación tras la guerra.
Política reaccionaria
Al asumir la presidencia en 1865, Johnson heredó la tarea de reconstruir el país. A diferencia de lo que muchos esperaban, adoptó una postura indulgente con los antiguos dirigentes confederados. Emitió indultos masivos, devolvió tierras a los latifundistas y permitió la promulgación de los “Black Codes”, leyes que restringían los derechos de los afroamericanos.
Además, vetó dos proyectos clave del Congreso: la Ley de Ciudadanía (14.º enmienda) y la Ley de Derechos Civiles (15.º enmienda), argumentando que el gobierno federal no debía intervenir en los asuntos raciales del Sur.
Su constante enfrentamiento con una mayoría republicana en el Congreso llevó al primer proceso de destitución de la historia de EE. UU. En 1868, la Cámara lo acusó, pero el Senado no alcanzó la mayoría de dos tercios necesaria para su remoción (35 a 19 votos).
Durante su mandato, Johnson utilizó su poder de veto 29 veces, convirtiéndose en uno de los presidentes más obstinados de la era republicana.
Valoración histórica
La mayoría de los historiadores consideran a Johnson como uno de los presidentes menos exitosos, cuya falta de visión para la igualdad y la reconciliación agravó las tensiones del periodo de Reconstrucción.