Acceso a mano de obra inmigrante barata
Durante la última parte del siglo XIX, millones de inmigrantes procedentes del sur y este de Europa arribaron a los Estados Unidos. Dispuestos a trabajar largas jornadas por salarios modestos, estos recién llegados redujeron significativamente los costos de producción de los fabricantes estadounidenses.
Además, muchos de ellos poseían habilidades muy demandadas, como carpintería, metalurgia y minería. La combinación de mano de obra abundante y especializada impulsó la rápida expansión industrial del país.