Antecedentes
En 1845 el Congreso de los Estados Unidos aprobó la anexión de Texas, territorio que México consideraba parte de su soberanía.
Esta decisión provocó una gran indignación en el gobierno mexicano y desencadenó una disputa fronteriza entre ambos países.
La falta de acuerdo sobre la delimitación de la frontera llevó, finalmente, al estallido de la guerra entre Estados Unidos y México.