La Guerra entre México y Estados Unidos (1845‑1846) fue el resultado de una serie de tensiones políticas, económicas y territoriales que se acumularon durante años.
Causas principales
1. Anexión de Texas
En 1845 Estados Unidos incorporó la República de Texas. México nunca reconoció la independencia texana y consideró la anexión una agresión, pues seguía viendo a Texas como parte de su territorio.
2. Disputas fronterizas
El límite entre ambos países era objeto de controversia. EE. UU. defendía que el río Nueces marcaba la frontera, mientras que México exigía el río Bravo (Río Grande). La incertidumbre provocó un aumento de la presencia militar.
3. Intereses económicos
Muchos estadounidenses veían la expansión territorial como una oportunidad para obtener tierras agrícolas, recursos naturales y abrir nuevos mercados.
4. Destino manifiesto
La corriente ideológica del “Destino Manifiesto” sostenía que Estados Unidos tenía un derecho divino a expandirse hacia el oeste, lo que alimentó el deseo de conquistar más territorio.
5. Ambiciones políticas
Políticos como James K. Polk, futuro presidente, consideraban la guerra como una vía para consolidar su poder y lograr logros nacionales.
6. Diferencias culturales
Las divergencias de idioma, religión y costumbres entre ambos pueblos generaron prejuicios y justificaron, a ojos de algunos, la intervención militar.
7. Escalada de los enfrentamientos
Incidentes fronterizos, como el conflicto en Thornton's Gap (1846), aumentaron la tensión y reforzaron la decisión estadounidense de iniciar la guerra.
En conjunto, estos factores provocaron una atmósfera de hostilidad que desembocó en la Guerra México‑Estadounidense en 1846.