La Revolución Gloriosa de 1688 fue el resultado de una serie de tensiones políticas, religiosas y económicas que minaron la autoridad del rey Jacobo II. A continuación, se detallan las principales causas.
1. Tensiones religiosas
Jacobo II, ferviente católico, buscó promover la tolerancia para los católicos y otras confesiones no anglicanas. Esta política provocó la resistencia de la mayoría protestante, que veía amenazados sus privilegios. Las Leyes de Prueba, que prohibían a los católicos ocupar cargos públicos, se percibían como una restricción a la libertad religiosa.
2. Violación de los derechos constitucionales
El estilo autoritario de Jacobo II fue considerado una infracción de los derechos tradicionales del Parlamento y del pueblo inglés. El monarca gobernaba a menudo por decreto, ignoraba al Parlamento y pretendía crear un ejército permanente sin su consentimiento.
3. Miedo al catolicismo
Muchos protestantes temían que el rey intentara restablecer el catolicismo como religión oficial, lo que revertiría los avances religiosos y políticos logrados desde la Reforma inglesa.
4. Problemas económicos
El reinado de Jacobo II estuvo marcado por una caída del comercio y de la prosperidad económica, lo que aumentó el descontento popular. Además, las Leyes de Prueba limitaban las oportunidades económicas de los no anglicanos.
En conjunto, estas causas impulsaron a los líderes protestantes a invitar a Guillermo de Orange a tomar el trono, desencadenando la Revolución Gloriosa.