Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos mantuvo presencia militar y administrativa en varias naciones, influyendo en su reconstrucción política y económica.
Japón (1945‑1952)
EE. UU. ocupó Japón durante siete años, impulsando reformas profundas: promulgó una nueva Constitución, estableció un sistema democrático y supervisó la reconstrucción económica.
Alemania Occidental (1945‑1949)
En la zona de ocupación estadounidense se sentaron las bases de la futura República Federal de Alemania, apoyando la recuperación industrial y la instauración de instituciones democráticas.
Austria (1945‑1955)
El sector estadounidense contribuyó a la estabilización política y económica de Austria, que permaneció bajo ocupación aliada hasta la firma del Tratado de Estado de 1955.
Italia (1943‑1947)
Durante la fase final de la guerra y los primeros años de posguerra, EE. UU. colaboró con las autoridades italianas para instaurar un gobierno democrático y relanzar la economía.
Corea del Sur (1945‑1948)
Tras la rendición japonesa, el ejército estadounidense administró la zona surcoreana, sentando las bases de un estado democrático y apoyando su recuperación económica.
Estas ocupaciones marcaron el inicio de la influencia estadounidense en la política mundial de la posguerra.