Falta de presencia permanente inglesa en América
El colapso de Jamestown habría dificultado enormemente los intentos de Inglaterra por establecer una colonia permanente en el norte de América. Sin un punto de apoyo en el Nuevo Mundo, los planes de colonización podrían haberse retrasado considerablemente o incluso abandonado.
Mayor tensión con los pueblos nativos
El fracaso del asentamiento habría agudizado las tensiones entre los colonos ingleses y las tribus indígenas de la zona. El trato severo y la ocupación de tierras nativas por parte de los colonos podrían haber desencadenado conflictos más intensos y prolongados.
Desaliento para futuras colonizaciones inglesas
La noticia de la derrota de Jamestown habría desanimado a potenciales emigrantes. La percepción de condiciones adversas y riesgos elevados habría reducido el flujo de aventureros dispuestos a cruzar el Atlántico.
Daño al prestigio y a la economía de Inglaterra
La pérdida de la colonia habría supuesto un golpe al prestigio internacional de Inglaterra y a sus ambiciones económicas. Se había invertido mucho tiempo, recursos y capital en el proyecto; su fracaso habría puesto en entredicho la capacidad inglesa para explotar las riquezas del Nuevo Mundo.
Oportunidad para otras potencias europeas
Si Inglaterra desistía de sus proyectos, otras naciones como Francia o España podrían haber aprovechado la vacante, reforzando su presencia en Norteamérica y modificando el equilibrio de la colonización europea en la región.