Imperio Otomano
El Imperio Otomano, que había dominado Oriente Medio y el norte de África durante siglos, fue derrotado por las Potencias Aliadas en la Primera Guerra Mundial. Tras la derrota, el imperio se desintegró y sus territorios fueron repartidos entre las potencias victoriosas, dando origen a mandatos bajo control británico y francés y a la fundación de la República de Turquía en 1923.
Imperio Austrohúngaro
El Imperio Austrohúngaro, una gran potencia de Europa Central, también cayó ante los Aliados. En 1918 se disolvió y sus dominios se fragmentaron, creando nuevos estados como Austria, Hungría, Checoslovaquia, Yugoslavia y varios países balcánicos.
Imperio Alemán
El Imperio Alemán, que había sido la potencia dominante en Europa durante gran parte del siglo XIX, fue derrotado en 1918. El régimen monárquico fue reemplazado por la República de Weimar, un estado mucho más débil y políticamente inestable.
Imperio Ruso
El Imperio Ruso, una potencia clave en Europa y Asia, colapsó tras la Revolución de 1917 impulsada por los bolcheviques. El zarismo fue sustituido por la Unión Soviética, un Estado comunista que emergió como una de las superpotencias del siglo XX.
El derrumbe de estos imperios transformó el mapa mundial, dio origen a numerosos estados‑nación, favoreció la expansión del comunismo y sentó las bases de la Guerra Fría.