El factor que desencadenó la participación de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial fue el hundimiento del transatlántico británico RMS Lusitania por la Marina Imperial Alemana el 7 de mayo de 1915.
El buque fue torpedeado frente a la costa irlandesa, provocando la muerte de 1.198 personas, entre ellas más de 120 ciudadanos estadounidenses. Este ataque generó una ola de indignación en EE. UU., ya que se percibió como una grave violación del derecho internacional y una amenaza directa a la seguridad de sus nacionales.
El desastre del Lusitania acercó significativamente a América a la decisión de unirse a los Aliados, sentando las bases para la declaración de guerra en 1917.