1. El Tratado de Versalles
Tras la Primera Guerra Mundial, Alemania se vio obligada a firmar el Tratado de Versalles, que impuso duras sanciones: pérdidas territoriales, desarme y reparaciones económicas. Estas imposiciones generaron resentimiento y un deseo de revancha que alimentó el auge del nazismo y la figura de Adolf Hitler.
2. La Gran Depresión
La crisis económica mundial iniciada en 1929 devastó a muchas naciones, incluida Alemania. El colapso económico provocó desempleo masivo, pobreza e inestabilidad política, creando un terreno fértil para que partidos extremistas como el Nazi ganaran apoyo.
3. El auge del fascismo
Después de la Primera Guerra Mundial, los movimientos fascistas crecieron en varios países, como Italia, Alemania y España. Los regímenes fascistas se caracterizaron por el autoritarismo, el militarismo y un nacionalismo exacerbado, factores que contribuyeron al estallido del conflicto.
4. La política de apaciguamiento
Las potencias occidentales, especialmente Gran Bretaña y Francia, adoptaron una política de apaciguamiento que permitió a Alemania expandir su territorio y su ejército sin enfrentar consecuencias serias. Esta actitud alentó a Hitler a adoptar posturas cada vez más agresivas, conduciendo finalmente a la guerra.
5. El fracaso de la Liga de Naciones
La Liga de Naciones, creada tras la Primera Guerra Mundial para evitar nuevos conflictos, demostró ser ineficaz para resolver crisis internacionales y mantener la paz. Su incapacidad debilitó el sistema de seguridad colectiva y minó la confianza en la cooperación internacional, favoreciendo el estallido de la guerra.