Descolonización y el surgimiento de nuevos Estados‑nación
Tras la Segunda Guerra Mundial, el debilitamiento económico y político de las potencias coloniales europeas abrió la puerta a que los pueblos colonizados exigieran su autonomía.
En los primeros años posteriores al conflicto, países asiáticos como India, Pakistán e Indonesia lograron su independencia. En las décadas siguientes, el proceso se extendió a África y a algunas colonias restantes en el Caribe y el Pacífico.
La aparición de estos nuevos Estados‑nación transformó el equilibrio de poder global, desplazando la hegemonía de Europa hacia las naciones recién independizadas y favoreciendo la creación del Movimiento de Países No Alineados, que buscaba mantener la independencia frente a EE. UU. y la URSS durante la Guerra Fría.
La descolonización también planteó enormes retos sociales y económicos: pobreza, inestabilidad y conflictos étnicos fueron comunes. No obstante, varios países lograron superar esas dificultades y alcanzar un notable crecimiento económico.
En resumen, la descolonización marcó el fin del colonialismo europeo y el inicio de una era de autodeterminación para los pueblos de todo el mundo.