1. Imperialismo
Las potencias europeas luchaban por colonias y recursos en todo el mundo, creando rivalidades y tensiones que alimentaron la confrontación.
2. Militarismo
Ante la percepción de amenazas mutuas, los estados incrementaron sus ejércitos y arsenales, desencadenando una carrera armamentista.
3. Alianzas
Se formaron pactos defensivos entre naciones europeas para garantizar su seguridad, lo que generó bloques opuestos y aumentó la probabilidad de un conflicto generalizado.
4. Nacionalismo
El orgullo y la identidad nacional crecieron intensamente, alimentando rivalidades y aspiraciones expansionistas entre los países.
5. Asesinato del archiduque Francisco Fernando
El heredero del trono austrohúngaro fue asesinado por un nacionalista serbio en 1914, desencadenando una cadena de ultimátums y movilizaciones.
6. Colapso de la diplomacia
Los intentos diplomáticos para resolver las tensiones fracasaron, dejando a las potencias sin vías de solución pacífica y precipitando el estallido de la guerra.