Política de integración de los incas
Contrario a lo que se podría pensar, el Imperio inca no enviaba funcionarios del gobierno central para analizar o estudiar las sociedades de las áreas recién conquistadas.
Su estrategia consistía en permitir que los pueblos sometidos mantuvieran sus lenguas, costumbres y estructuras locales. En lugar de una asimilación forzada, los incas incorporaban a estos grupos mediante alianzas, el sistema de ayllus y, gradualmente, la difusión del quechua como lengua administrativa.
Esta flexibilidad facilitó la cohesión del vasto territorio, redujo la resistencia y garantizó una administración más eficaz sin la necesidad de una burocracia centralizada de estudio cultural.