El país que impulsó la participación de EE. UU. en la Segunda Guerra Mundial fue Japón. El 7 de diciembre de 1941, Japón lanzó un ataque sorpresa contra la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawái.
Ese asalto provocó que Estados Unidos declarara la guerra a Japón y, como consecuencia, a sus aliados del Eje —Alemania e Italia—, entrando formalmente en el conflicto mundial.