La supuesta "moneda de aurar" de Islandia de 1963 no es una pieza auténtica.
No hay ningún país llamado "Island" y nunca existió una divisa denominada "aurars". En consecuencia, no posee valor numismático y solo puede apreciarse como un objeto de curiosidad o una falsificación.
Conclusión
Su valor se limita al mercado de recuerdos, no al de coleccionistas serios.