1. El Tratado de Versalles y el auge del nazismo
Tras la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles impuso duras sanciones a Alemania: pérdida de territorios, reparaciones económicas y limitaciones militares. Estas humillaciones alimentaron el resentimiento que permitió el ascenso de Adolf Hitler y el Partido Nazi, quienes prometieron revocar el tratado y devolver el orgullo a la nación.
2. El fracaso de la Sociedad de Naciones
Creada para preservar la paz, la Sociedad de Naciones carecía de mecanismos de coerción y del apoyo de las principales potencias. Su inacción ante agresiones como la invasión japonesa de Manchuria y la agresión italiana en Etiopía demostró su debilidad y facilitó la escalada hacia la guerra.
3. Imperialismo japonés en Asia‑Pacífico
Japón siguió una política expansionista, ocupando Manchuria en 1931 y desencadenando la guerra total contra China en 1937. La búsqueda de recursos y territorio lo puso en conflicto directo con Estados Unidos y las potencias coloniales europeas.
4. La política de apaciguamiento y el Acuerdo de Múnich
En la década de 1930, Reino Unido y Francia optaron por ceder a las demandas alemanas para evitar la guerra. El Acuerdo de Múnich de 1938, que permitió a Alemania anexionar los Sudetes, sólo animó a Hitler a perseguir objetivos aún mayores.
5. La invasión de Polonia
El 1 de septiembre de 1939, Alemania atacó Polonia bajo pretextos falsos. Ante esta agresión, Reino Unido y Francia declararon la guerra a Alemania, desencadenando el conflicto que se prolongaría durante seis años y involucraría a más de cien naciones.
Estos factores, junto a decisiones políticas y errores diplomáticos, convergieron para desencadenar la Segunda Guerra Mundial, un evento que transformó radicalmente la política y el orden mundial.