El Plan de Partición de la ONU de 1947 proponía crear dos estados independientes en Palestina: uno judío y otro árabe. Mientras la dirigencia sionista aceptó la propuesta, la árabe la rechazó, lo que impidió su puesta en marcha.
Visión de los árabes palestinos
- Pérdida de territorio: El plan habría reducido a menos de la mitad la tierra que los palestinos consideraban su patria, incluyendo ciudades clave como Jaffa, Haifa y Jerusalén.
- Desplazamiento y refugio: Miles de palestinos habrían sido obligados a abandonar sus hogares, convirtiéndose en refugiados.
- Ausencia de un Estado árabe: La propuesta no contemplaba la creación de un Estado árabe plenamente soberano, una demanda central de la liderazgo árabe.
Visión de los sionistas judíos
- Fundación del Estado judío: El plan garantizaba la creación de un Estado judío, objetivo principal del movimiento sionista.
- Seguridad territorial: Incluía el control del desierto del Néguev, considerado esencial para la defensa del futuro Estado.
- Reconocimiento internacional: Proporcionaba el aval de la comunidad internacional, fundamental para la supervivencia del nuevo país.
Estas posturas contrapuestas revelan la profunda división entre ambas comunidades en esa época. La falta de acuerdo contribuyó al estallido de la violencia y, en 1948, al establecimiento del Estado de Israel.