Estados Unidos no forma parte de la Commonwealth porque nunca fue una colonia ni un territorio del Imperio Británico.
La Commonwealth está compuesta, mayormente, por antiguos territorios británicos que lograron su independencia o que optaron por mantener una relación simbólica con la Corona.
En cambio, EE. UU. obtuvo su independencia mediante la Revolución Americana, formalizada en 1783, y desde entonces ejerce plena soberanía.