Reglas comerciales para las colonias
1. Todo el comercio debía pasar por la metrópoli. Los colonos no podían comerciar directamente con otros países, aunque fuera más rentable. Primero enviaban la mercancía a la metrópoli y sólo después podía reexportarse.
2. Las colonias solo podían producir bienes que la metrópoli no fabricaba. Así se evitaba la competencia con la economía del país dominante. Por ejemplo, a las colonias británicas en América se les prohibió la producción de artículos de lana, ya que Inglaterra era gran productora de este material.
3. Los colonos debían comprar los productos manufacturados en la metrópoli. De este modo la economía del país madre se beneficiaba del consumo colonial. Un caso típico era la obligación de adquirir todo el hierro de Inglaterra.
4. No se permitía crear una moneda propia. Esta medida impedía la independencia financiera de las colonias; los colonos estaban obligados a usar la moneda de la metrópoli.
Estas normas estaban diseñadas para maximizar los beneficios económicos de la metrópoli y mantener a las colonias bajo su control político. El descontento que generaron entre los colonos fue uno de los factores que desembocó en la Revolución Americana.