La Ley de los Sexagenarios, también conocida como Ley Saraiva‑Cotegipe (n.º 3.270), es una de las leyes abolicionistas que acompañan a la Ley Eusébio de Queirós, la Ley del vientre libre y la Ley Áurea.
Fue promulgada el 28 de septiembre de 1885 y concedía la libertad a los esclavos de 60 años o más.
Resumen
En 1884 el senador y ministro Manuel Pinto de Sousa Dantas (1831‑1894), conocido como senador Dantas, presentó en el Congreso la propuesta de la Ley de los Sexagenarios.
Por un lado estaban los abolicionistas, que buscaban la extinción de la esclavitud sin indemnizar a los propietarios. Por otro, la élite agrícola, mayoritariamente propietaria de esclavos, que exigía compensación por la pérdida de mano de obra.

La iniciativa de Dantas incluía asistencia a los libertos, la creación de colonias agrícolas y la liberación de todos los esclavos mayores de 60 años, sin pago a los dueños.
El proyecto generó una gran controversia. Agricultores y liberales se opusieron a su aprobación, manteniéndola en debate durante un año.
Finalmente, la ley fue aprobada cuando los senadores José Antônio Saraiva (1823‑1893) y el Barón de Cotegipe (1815‑1889) añadieron una enmienda que obligaba al esclavo liberado a prestar tres años más de trabajo (o hasta los 65 años) como forma de compensación al propietario.
Críticas
Si bien la ley representó un paso hacia la libertad, muchos la consideran retroactiva y de escaso impacto, ya que la esperanza de vida promedio de los esclavos rondaba los 40 años y pocos alcanzaban los 60.
Además, la disposición de exigir tres años de trabajo adicional favoreció a los terratenientes, que veían en los ancianos una fuerza laboral menos apta para labores pesadas.
Aunque limitada, la Ley de los Sexagenarios marcó un hito en el proceso que culminaría con la abolición total de la esclavitud en Brasil.
Leyes Abolicionistas
El conjunto de leyes abolicionistas buscó eliminar la esclavitud de forma gradual y, cuando fuera posible, sin indemnizar a los propietarios.
Estas normas fueron impulsadas por intelectuales, negros libres y forros comprometidos con la causa abolicionista.
Joaquim Nabuco (1849‑1910) y José Patrocínio (1854‑1905) fundaron en 1880 la Sociedad Brasileña contra la Esclavitud en Río de Janeiro, que pronto se replicó en varias ciudades del país.
Además de la Ley de los Sexagenarios, destacan tres leyes clave:
- Ley Eusébio de Queirós (Ley n.º 581, septiembre 1850): prohibió el tráfico transatlántico de esclavos, aunque Portugal siguió importando africanos.
- Ley del Vientre Libre (Ley n.º 2040, septiembre 1871): declaró libres a los hijos nacidos de esclavas a partir de esa fecha.
- Ley Áurea (Ley n.º 3.353, mayo 1888): abolió la esclavitud en Brasil.
Fin de la Esclavitud
El fin definitivo llegó con la sanción de la Ley Áurea, firmada por la Princesa Isabel, hija de Dom Pedro II, el 13 de mayo de 1888.
Aunque otorgó la libertad legal, la norma no contempló medidas de integración ni compensación para los aproximadamente 700 000 esclavos que aún permanecían en el país.
Los proyectos de educación e inclusión de la princesa no pudieron implementarse por el golpe republicano; la exclusión continuó durante la República.
Hoy, los descendientes afrobrasileños siguen enfrentando la falta de políticas públicas de inclusión y persistentes prejuicios raciales.
En resumen, la Ley Áurea concedió la libertad formal, pero no garantizó condiciones de vida dignas comparables a las de la población blanca, lo que obligó a muchos ex‑esclavos a permanecer trabajando en las plantaciones.
Curiosidades
- En el centro de Río de Janeiro existe una calle que lleva el nombre del senador Dantas.
- El municipio de Floresta, en Rio Grande del Sur, cambió su nombre a Barón de Cotegipe en 1965, en honor al político y a su ley.
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