Durante gran parte de su historia, EE. UU. ha experimentado periodos en los que gran parte de la población nativa mostró desconfianza o rechazo hacia los recién llegados. A continuación se analizan los motivos más habituales.
Competencia económica
Los inmigrantes eran percibidos como rivales en el mercado laboral, especialmente en épocas de crisis. Muchos nativos temían que los recién llegados aceptaran salarios más bajos, lo que, según ellos, podía arrastrar a la baja los salarios y el nivel de vida de todos.
Diferencias culturales
Se consideraba que los recién llegados traían costumbres, lenguas y religiones ajenas a los valores “americanos”. Este temor a la supuesta dilución de la identidad nacional generaba resistencia.
Tensiones sociales
El aumento de la diversidad cultural podía provocar conflictos entre grupos. Algunas personas se sentían incómodas o amenazadas por la creciente heterogeneidad y creían que dificultaba la cohesión social.
Nativismo y racismo
Existen actitudes nativistas y racistas que catalogaban a ciertos grupos étnicos o raciales como inferiores. Estos prejuicios estaban basados en estereotipos históricos y en el miedo a los cambios demográficos.
Falta de integración
Cuando los inmigrantes no adoptaban el idioma o las costumbres locales, surgía una sensación de separación que alimentaba el resentimiento. Algunos nativos percibían una falta de esfuerzo por parte de los recién llegados para integrarse y contribuir a la comunidad.
Conclusión
Estos factores combinados explican por qué, en distintos momentos, una parte de la sociedad estadounidense ha mostrado desaprobación hacia la inmigración.