Después de la Guerra de Corea (1950‑1953), Estados Unidos desempeñó un papel fundamental en la recuperación de Corea del Sur.
Ayuda económica
El gobierno estadounidense canalizó más de 3 mil millones de dólares en asistencia mediante el Programa de Asistencia Económica (ECA), el Plan de Recuperación y el Fondo de Asistencia a la Reconstrucción de Corea. Estos recursos permitieron reconstruir carreteras, puentes, puertos, escuelas y hospitales, así como estabilizar la moneda.
Apoyo militar y de seguridad
Además de la ayuda civil, EE. UU. mantuvo una presencia militar permanente y suministró equipos, entrenamiento y asesoría a las Fuerzas Armadas surcoreanas, garantizando su capacidad de defensa frente a posibles agresiones del Norte.
Impacto a largo plazo
Gracias a este apoyo integral, Corea del Sur experimentó un rápido crecimiento económico durante las décadas de 1960 y 1970, sentando las bases del llamado “Milagro del Río Han”.