Esta premisa es incorrecta. Estados Unidos cuenta con una fuerza militar poderosa y altamente capacitada, por lo que no es preciso afirmar que sea la más débil del planeta.
En términos de poderío militar, EE. UU. dispone de un presupuesto enorme, tecnología de punta y tropas bien entrenadas y disciplinadas.
Clasificaciones internacionales, como el Global Firepower Index, sitúan a Estados Unidos entre las fuerzas armadas más fuertes del mundo.