Historia de la moneda de diez centavos de plata
El dime estadounidense, de diez centavos, estuvo hecho de plata desde su primera emisión en 1796 hasta 1964. Durante ese periodo la aleación estándar era de 90 % de plata y 10 % de cobre, lo que le confería su característico brillo y valor intrínseco.
En 1965, tras la escasez de plata y la necesidad de reducir costos, el Congreso aprobó un cambio de composición. Desde entonces, el dime se fabrica con una aleación de 75 % cobre y 25 % níquel, sin contenido de plata.
Este cambio marcó el fin de la era de los dimes de plata, convirtiéndolos en piezas de colección para los numismáticos.